El Mundial de Futbol ha dejado aprendizajes en múltiples órdenes de la vida. Veamos algunos:
Geografía: buena oportunidad para ubicar continentes, océanos, países participantes y sedes mundialistas.
Historia: la relación entre los países participantes, las razones de las rivalidades históricas entre los países competidores, la historia de cada país, entre otras.
Matemáticas: a la orden del día cuando de contar figuritas conseguidas y faltantes, el precio de las entradas, los kilómetros recorridos por cada equipo, etc.
Valores: la perseverancia, el compañerismo, el esfuerzo, el abrazo y la posibilidad de expresar libremente las emociones, la alegría, la frustración, la decepción, el enojo.
Y también, no darse por vencido como primera opción, no abandonar un sueño o un proyecto, volver a intentarlo, seguir hasta el final. Los resultados no son un fracaso, a veces son un aprendizaje.
Asimismo, una expresión de la identidad nacional y el sentimiento de pertenencia colectiva, a una nación y a las características que a ella se atribuyen.
También, seguir al equipo permitió a niñas y niños reconocer las reacciones de sus padres frente al éxito y la frustración.
Por todos estos regalos y más, gracias a la Selección Argentina de Futbol.