¿Cómo las personas vivimos nuestros cuerpos en la vida cotidiana en un contexto de alta presión social al vestirnos, al movernos, al comer, al vincularnos con los demás y con nosotros mismos, o al usar las redes sociales?
¿Cómo los ideales de belleza afectan nuestra relación con el cuerpo, la comida, el ejercicio y la salud mental?
¿Comprar ropa te pone de mal humor? ¿Es un mal momento?
A siete de cada 10 argentinos les cuesta encontrar ropa del tamaño de su cuerpo, según revela la Encuesta Nacional sobre Alimentación, Ejercicio y Redes Sociales, realizada por la organización AnyBody Argentina entre octubre de 2025 y febrero de 2026 con más de 2000 casos, tanto entre hombres como mujeres, que indagó sobre imagen corporal, discriminación, alimentación, ejercicio y redes sociales.
Los resultados se anticipan un clima de malestar personal vinculado con la autopercepción corporal y con los mensajes sociales de aceptación o rechazo a la persona a causa de la cierta apariencia física.
Algunos datos significativos del informe:
Discriminación
La discriminación corporal aparece con formas invisibles, socialmente aceptadas, aun cuando produzcan mucho daño. Casi la mitad (el 45%) de las personas encuestadas tuvieron su primera experiencia de discriminación por el tamaño de su cuerpo antes de los 10 años y, este porcentaje, llega al 80% entre quienes lo vivenciaron antes de los 16 años.
La presión por el cuerpo se incrementa en esta época del año: 4 de cada 10 (41,4%) dijeron que habitualmente intentan modificar su cuerpo para “llegar al verano”.
Autopercepción y aceptación social
El estudio muestra una relación muy cercana entre la autopercepción corporal y la aceptación social. El 97% afirma que la sociedad trata mejor a quienes responden al mandato de belleza, y en el caso argentino sobrepondera la delgadez.
Más de la mitad (56%) de los encuestados dijo que evitó ir a un lugar, llegó tarde o se fue antes de un evento por sentir incomodidad con su cuerpo.
La discriminación por el tamaño del cuerpo se siente más fuerte en los locales de ropa están a la cabeza de la lista, con el 64,7% de las respuestas; le siguen los espacios educativos (54,3%), la propia casa (50,8%), y el consultorio médico (40%).
Asimismo, 85% de los encuestados afirmó que las redes sociales influyen en cómo piensa y se siente respecto de su cuerpo. El 56% mencionó comparación corporal y el 22% mencionó inseguridad o malestar. Además, siete de cada 10 encuestados dijo que vio maltrato o discriminación en Internet y redes sociales hacia personas con cuerpos similares al suyo.
Síntesis:
Es muy importante advertir el profundo entramado de la salud integral con los mandatos estéticos, los efectos nocivos de estos en la autopercepción corporal, en la autoestima y en todo lo que ello derrama en la vida social, afectiva y laboral.
Parte de nuestro cuidado de la salud integral radica en poder sobreponernos a las exigencias estéticas generadas por mandatos sociales que que minan nuestra autovaloración y nada tiene que ver con la salud. Esta requiere de una alimentación rica en nutrientes y sana en calidad, de actividad física, buen dormir, mesura en el consumo de alcohol y una adecuada aceptación de uno mismo.
Fuentes: