Las manos, de manera invisible, portan un gran número de microorganismos, que incluyen virus, bacterias y hongos. Estos son transmitidos al ponerse en contacto con alguien enfermo o portador de una enfermedad. El lavado de manos evita la propagación, tanto de transmitir como de contagiarnos.
Agua corriente + jabón suficiente + frotarse durante entre 20 y 30 segundos + enjuague = prevención sencilla y eficaz
Con el lavado de manos, frecuente y efectivo, se pueden evitar el contagio de enfermedades que se contraen por contacto directo, ya sean respiratorias (coronavirus, influenza, virus respiratorio sincicial), pero también enfermedades digestivas (diarrea, hepatitis, rotavirus, síndrome urémico hemolítico) y de piel y mucosas (impétigo, conjuntivitis), ojos u otras.
Los niños y niñas son especialmente vulnerables a los efectos de la diarrea y de las infecciones respiratorias, enfermedades que se pueden prevenir fácilmente con un poco de agua y jabón.
Esta sencilla práctica de higiene es el modo más efectivo de cuidar tu salud y la de toda tu familia.
Fuente: Unicef, 2021, Lavarse las manos es la medida más antigua y sencilla para prevenir enfermedades
unicef.org