Guía de uso de pantallas para las familias

El uso excesivo de pantallas por períodos de más de 2 horas de exposición a medios electrónicos puede afectar el cerebro de los niños/as pequeños debido a su inmadurez y desencadenar repercusiones en el desarrollo de habilidades cognitivas, motoras, del lenguaje, socioemocionales, que repercuten fuertemente en el aprendizaje.

Además impactan en la memoria y la atención lo que genera problemas en el comportamiento, el rendimiento escolar y la salud en general.

En múltiples investigaciones se sugiere que la exposición temprana y prolongada a medios electrónicos está asociada con un mayor riesgo de tener síntomas psicofísicos, en especial con problemas relacionados al aislamiento social, alteraciones de la atención e hiperactividad, del sueño, trastornos de ansiedad y depresión. Además comprueban que una elevada exposición a la televisión de fondo en menores de 5 años reduce la cantidad y la calidad de las interacciones entre el niño/a y sus cuidadores y desplaza el tiempo de juego, esto afecta negativamente el uso y la adquisición del lenguaje, la atención, el desarrollo cognitivo y de las funciones ejecutivas.

La Sociedad Argentina de Pediatría desde el año 2018 aconseja:

  • Antes de los 2 años, se desaconseja la exposición a todo tipo de pantallas, debido al estado de inmadurez del sistema nervioso central y del aparato psíquico.
  • Entre 2 y 5 años, recomienda un máximo de entre media y una hora de pantallas de entretenimiento por día. Acompañados por un adulto, que pueda decodificar los estímulos, seleccionar e interpretar los contenidos.
  • Entre los 5 y los 12 años, el tiempo máximo de uso de pantallas con fines de entretenimiento recomendado se extiende a una hora y media, preferentemente con compañía adulta.
  • Adolescentes, poseen independencia en el consumo de contenidos en línea, generan e intercambian información, buscan grupos de pertenencia de acuerdo a sus emociones, necesidades e intereses. Transitan una etapa de mayor vulnerabilidad.

Los adultos deben involucrarse y educarlos acerca del derecho a la privacidad y la prevención de riesgos como cyberbullying, grooming, retos peligrosos, alteraciones de la percepción de su imagen, comportamientos problemáticos, exposición a contenidos inapropiados, falsos, patrocinados y/o extremos.

En 2020, la Sociedad Argentina de Pediatría aclaró que estas recomendaciones toman en cuenta el uso recreativo y no educativo que se potenció durante la pandemia por COVID.

Consejos para el uso saludable de dispositivos

  • No se sienta presionado a ofrecer la tecnología tempranamente. Los dispositivos digitales están diseñados para ser usados de forma intuitiva y los niños/as lo aprenderán rápidamente.
  • Establezca límites coherentes acerca de las horas de uso de las pantallas, así como en los tipos de pantallas utilizadas.
  • Priorice la selección de los contenidos y comparta el tiempo de uso, para que utilicen los dispositivos con la finalidad de aprender, ser creativos y compartir estas experiencias con su familia.
  • Evite el uso de dispositivos o pantallas durante 1 hora antes de acostarse y la presencia de dispositivos en sus dormitorios.
  • Desaliente la multitarea, evite los contenidos de entretenimiento mientras realiza las tareas escolares.
  • Establezca zonas libres de pantallas en los hogares. Planifique encuentros familiares sin el uso de dispositivos tecnológicos.
  • Evite su uso durante las comidas principales.
  • Coloque los dispositivos en lugares de uso común.
  • Participe en actividades familiares que promuevan el bienestar, como deportes, lectura y encuentros sociales.
  • Sea su ejemplo. Apague o silencie sus dispositivos durante los momentos en familia.
  • Es importante tener en cuenta los riesgos de acuerdo a patrones de consumo y sus consecuencias: sobrepeso, obesidad, alteraciones del sueño, afecciones psicológicas, irritabilidad, poca tolerancia a la frustración, alteraciones cognitivas, de la memoria y la atención, hiperactividad, bajo rendimiento académico y comportamientos problemáticos.
  • Preste atención a la falta de control sobre el tiempo, la duración y el contexto del uso, si establece la prioridad de esta actividad sobre otros intereses vitales y otras actividades de la vida diaria como el sueño, la alimentación, el aseo, etc.
  • Hable con sus niños/as y adolescentes sobre la ciudadanía digital y su seguridad en internet. Incluye la concientización sobre las huellas que dejan en línea (son indelebles), definen su identidad digital y su reputación.

Es fundamental, que aprendan: a tratar a los demás con respeto en sus interacciones en línea, a evitar y reconocer el acoso cibernético y el sexting, a no interactuar con extraños y a preservar la privacidad propia y la de terceros. Ofrezca un espacio de confianza y de diálogo para que pueda solicitar ayuda en caso de estar expuesto a situaciones de riesgo.

Es importante que los cuidadores puedan informarse y alfabetizarse para poder acompañar a las infancias a lograr paulatinamente la autonomía y a adquirir las habilidades de uso crítico y saludable.

Fuente: Sociedad Argentian de pediatría / sap.org.ar