Fumar puede aumentar el riesgo de padecer demencia. Se cree que dejar de fumar reduce el riesgo al nivel de las personas que no fuman.
¿Fumar aumenta el riesgo de demencia?
Existen pruebas contundentes que demuestran que fumar aumenta el riesgo de desarrollar demencia, independientemente de si se fuma en la mediana edad o en la vejez.
Fumar aumenta el riesgo de problemas vasculares (problemas del corazón y los vasos sanguíneos). Estos problemas vasculares también están relacionados con las dos formas más comunes de demencia: la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular.
Las toxinas presentes en el humo del cigarrillo también provocan inflamación y estrés celular, factores que se han relacionado con la enfermedad de Alzheimer.
Deja de fumar para reducir el riesgo de demencia.
La evidencia indica que dejar de fumar reduce el riesgo de demencia. Las investigaciones también muestran que los exfumadores no presentan un mayor riesgo de padecerla. Sin embargo, no está claro cuándo ni durante cuánto tiempo debe una persona dejar de fumar para evitar que esto afecte su riesgo de demencia.
Es probable que cuanto antes se deje de fumar y cuanto más tiempo se mantenga uno sin fumar, sea mejor. Esto es similar a lo que ocurre con otras enfermedades, donde dejar de fumar reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares o cáncer.
¿Influye la cantidad de cigarrillos que fumas en el riesgo de padecer demencia?
En el Informe Mundial sobre el Alzheimer se incluyeron cuatro estudios que analizaron la relación entre el número de cigarrillos fumados y el riesgo de demencia. Dos de ellos mostraron una relación entre un mayor consumo de tabaco y un mayor riesgo de demencia.
Sin embargo, no hay pruebas suficientes para saber con certeza si este es el caso.
¿Puede el tabaquismo pasivo aumentar el riesgo de demencia?
Se ha demostrado que el tabaquismo pasivo aumenta el riesgo de cáncer, enfermedades cardiovasculares y otras afecciones. Los estudios también han demostrado que puede incrementar el riesgo de desarrollar demencia en la edad adulta.
Las investigaciones sugieren que cuanto mayor sea la exposición de una persona al humo de segunda mano, mayor será el riesgo de padecer demencia.
Fuente:
alzheimers.org.uk