La recomendación oficial es clara: "Si
vas a manejar, no consumas alcohol". Y es que, entre
los efectos peligrosos que el alcohol genera en una persona
que está al mando de un vehículo, destacan los siguientes:
- Reduce la visión periférica y
puede causar visión doble, lo cual dificulta la capacidad de
la persona de discernir lo que sucede a su alrededor.
- Disminuye la habilidad para calcular distancias.
- Reduce la coordinación y la atención: así, quien haya
bebido demorará más en tomar decisiones ante eventos o
situaciones que requieren una reacción inmediata.
- Genera un falso estado de euforia, seguridad y confianza en
uno mismo, lo que deriva en una "sensación de desprecio por
el peligro" y en una tendencia a transgredir las normas (por
ejemplo, evitando usar el cinturón de seguridad o el casco).