Estrés y presión arterial alta:
¿cuál es la relación?

El estrés puede causar subidas repentinas de la presión arterial a corto plazo. Tomar medidas para reducir el estrés puede mejorar la salud del corazón.

El estrés puede causar una breve subida repentina de la presión arterial. La relación entre el estrés y la presión arterial alta, también conocida como hipertensión, continúa estudiándose. Sin embargo, se sabe que el estrés contribuye como factor de riesgo de igual forma que una dieta inadecuada y el consumo excesivo de alcohol.

El estrés se define un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil. Se trata de una respuesta natural a las amenazas y a otros estímulos. Sin embargo, cuando tenemos estrés nos resulta difícil relajarnos y concentrarnos, y podemos sentirnos ansiosos o irritables. Además, puede causar dolor de cabeza o de otras partes del cuerpo, malestar gástrico, dificultades para dormir o alteraciones del apetito (comer más o menos de la cuenta).

>Cuando el estrés se cronifica, puede agravar problemas de salud y dar lugar a un aumento del consumo de tabaco, bebidas alcohólicas y otras sustancias.

El estrés es una respuesta normal ante los estímulos, como una entrevista laboral, un examen académico, un exceso de trabajo, un empleo inestable o un conflicto con un familiar, un amigo o un compañero de trabajo. También hay sucesos que causan un estrés generalizado, como las grandes crisis económicas, los brotes de enfermedades, los desastres naturales, las guerras y la violencia social. Cuando pasa a ser excesivo tiene consecuencias físicas y psíquicas.

Muchas personas logran reducir el estrés a medida que la situación mejora o que aprenden a controlar sus emociones, con distintas estrategias para hacerles frente.

Ante una situación estresante, podemos sentir malestar emocional y nuestro cuerpo puede reaccionar mediante la liberación de hormonas del estrés en la sangre. Estas hormonas hacen que el corazón lata más rápido. También contraen los vasos sanguíneos para que llegue más sangre a los músculos y, así, tener más fuerza para reaccionar ante la causa del estrés. Esto se denomina respuesta de “combatir o huir”.

Estos cambios elevan temporalmente la presión arterial. Cuando la reacción de estrés desaparece, la presión arterial vuelve a su nivel anterior a la situación estresante, por lo que se denomina estrés situacional. Sus efectos suelen ser de corta duración y desaparecen cuando termina el acontecimiento que genera estrés.

Sin embargo, las subidas repentinas y breves de la presión arterial pueden causar ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares y, con el tiempo, también pueden dañar los vasos sanguíneos, el corazón y los riñones. Este daño es similar al que ocasiona tener presión arterial alta de forma prolongada.

El estrés a largo plazo puede hacer que nuestro cuerpo entre en un estado de alta actividad de forma intermitente durante días o semanas.

Asimismo, las situaciones estresantes pueden afectar a nuestra vida y nuestro desempeño educativo o laboral y causar o exacerbar problemas de salud mental, frecuentemente ansiedad o depresión, que requieren atención médica.

Administrar tareas y tiempos. Si tiene mucho que hacer, mire su calendario y las listas de tareas. Pida ayuda a otras personas para que hagan algunas tareas. Programe menos tiempo para las actividades que no son importantes para usted. No haga cosas que no quiere hacer.

Aprendé a gestionar el estrés. La OMS ha publicado la guía En tiempos de estrés, haz lo que importa para enseñar habilidades prácticas que nos permiten lidiar con el estrés. La guía propone aprender técnicas de autoayuda practicándolas durante unos minutos al día, con la opción de utilizar ejercicios pregrabados.

Dormí lo suficiente. La falta de sueño puede hacer que los problemas parezcan peores de lo que son. Asimismo, repara, relaja y revitaliza nuestro organismo y nos ayuda a hacer frente a los efectos del estrés. Es fundamental cuidar la higiene del sueño.

Hacé ejercicio físico con regularidad. La actividad física alivia el estrés. Intentelo de 3 a 5 veces por semanas. Caminar, nadar, montar en bicicleta o trotar para activar los músculos. Busque la aprobación médica antes de empezar su programa de ejercicios. Esto es aún más importante para las personas con presión arterial alta.

Respirá para relajarte. Hacer respiraciones profundas y lentas puede ayudarlo a relajarse. Probá yoga y meditación, que ayudan a relajarse. Mindfullnes

Cambiá su perspectiva hacia los problemas. Al intentar resolver problemas, acepte cómo se siente con respecto a una situación. Luego, busque formas de solucionarla.

Conéctate con otras personas para desarrollar relaciones de afecto y apoyo. Mantener la conexión social y compartir sentimientos a personas de confianza. puede ayudar a reducir el estrés. Acércate y habla con familiares, amigos o compañeros de trabajo. Todos necesitamos relaciones estimulantes y de apoyo

Realiza actividades te resultan placenteras y busca formas de disfrutar de la experiencia.

Consultá con un profesional de la salud mental.

  • El estrés puede contribuir a los factores de riesgo de la presión arterial alta.
  • Puedes combatir el estrés con hábitos saludables, como hacer ejercicio con regularidad, dormir lo suficiente y conservar las relaciones afectivas.

Fuentes:
who.int/es
mayoclinic.org/es
goredforwomen.org/es